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17Jun 2013

Características nutritivas de insectos en México, mosquitos y salmones GM, y manifestaciones de científicos españoles

Pere Estupinya
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Características nutritivas de insectos en México, mosquitos y salmones GM, y manifestaciones de científicos españoles

(English intro to Spanish lang post) A few weeks ago FAO published a report saying that insects have high protein, fat and mineral contents, they reproduce quickly, they are extremely low-maintenance compared with most livestock, so they could become a new way to fight against hunger. Mexico and China are the countries that consume more edible insects. Eating beetles, chapulines, larvae, or worms is quiet common in same Mexican regions, and El Universal published an extensive story giving lots of data about nutrients, production, and ways to process them. It’s fascinating to know that more than 600 species of insects are catalogued as edible only in Mexico, that they are cooked in biscuits, sausages or sautéed, and that there are scientists doing serious research about them.

Other stories: a GM dengue mosquito seemed to reduce 96% of mosquito population in an area of Brazil. In Panama, the US-company that’s farming the GM salmon says their research will give lots of economic, technological and educational benefits to the country. Spanish researchers demonstrated last Friday in 12 different cities against the cuts in R&D public funding (an accumulated of 40% since 2009).

Hace unas semanas la FAO (agencia de la ONU encargada de luchar contra el hambre), publicó un informe explicando que muchos insectos son saludables, ofrecen una rica cantidad de proteínas y nutrientes esenciales, crecen fácilmente, su consumo puede ser positivo para el medio ambiente, y que por tanto “Los insectos son alternativas saludables y nutritivas en comparación a las opciones tradicionales, como pollo, cerdo, carne de vaca e incluso pescado”.

Esto que puede sonar extraño en algunas partes del planeta, no lo es tanto en países como México, donde comer chapulines, larvas, gusanos o escarabajos es habitual en muchas zonas. De hecho, según el buenísimo documento gráfico en El Universal de Guillermo Cárdenas “Pequeños, pero sustanciosos” México es el país de mayor consumo, seguido de China. El tema es una perla para el periodismo de ciencia, y Guillermo lo explota muy bien. En su nota empieza hablando de tortas de huevos de chinches acuáticas y frijoles infectados, para seguir desarrollando el asunto y dar voz a investigadores locales que defienden a ultranza y sin aportan ninguna advertencia las propiedades nutricionales de los insectos. Hablan de que el problema muchas veces es el aspecto, y por eso funcionan bien triturados en harina, en salchichas de saltamontes o galletas de larva de mosca (buff…). El gráfico animado habla de “manjar desperdiciado”, y da cifras como que su cría requiere 12 veces menos alimento que el ganado vacuno para conseguir la misma cantidad de proteína, que en México hay unas 668 especies comestibles, aporta valores nutricionales de diferentes especies, y enlaza a algunos videos de la UNAM. El trabajo es bastante amplio, y resulta genial haber aprovechado el informe de la FAO para tratar el tema en profundidad. Quizás hubiera estado bien incorporar algunas advertencias.

Revisamos también un par de notas en SciDev. En la más reciente, Rodrigo de Oliveira explica que cepas genéticamente modificadas del mosquito transmisor del Dengue reducen su población. Lo hace hasta un 96%, que es muchísimo. Eso sí, la fuente del artículo es el director de la empresa británica de biotecnología que los produce. SciDev consulta a un investigador independiente, quien califica los resultados de “prometedores” pero duda de que hayan disminuido las infecciones y alerta de una posible dependencia a la empresa. El artículo deja al lector con sensación confusa.

También un poco dubitativos nos deja el texto de Eva Aguilar “Panamá espera beneficios del primer salmón transgénico”, cuyos primeros párrafos son una oda al salmón transgénico que la empresa productora estadounidense AquaBounty está investigando en Panamá, y que según el texto aportaría importantes dividendos, conocimiento y tecnología al país. Chorradas aparte como que esto podría ser útil en la lucha contra el hambre, el tema de los riesgos medioambientales se trata de manera difusa y hacia el final, sin dejar demasiado claro cual es el riesgo real de la fuga de genes.

Vamos hacia España donde la situación de la i+D está muy caldeadita. Todos los medios hablaron el pasado viernes de las manifestaciones de investigadores en 12 ciudades españolas. Materia fue quizás quien más seguimiento ofreció, con notas como “La mayor manifestación de científicos de la historia de España” (Manuel Asende), recogiendo testimonios de jóvenes manifestantes preocupados por su futuro y el de su país. Materia publica otra nota explicando que “Los investigadores reclaman que se proteja la ciencia de los vaivenes económicos y políticos”, columnas de opinión tristonas como “no me voy a quedar callado”, y la revisión de Nuño Domínguez de una tribuna de opinión en Science donde los investigadores se preocupan de que priorizar la investigación “de mercado” debilite a la ciencia básica y esto desemboque en menor innovación. Uno se pregunta si la innovación sin aplicación sirve para mucho, y si no es hora ya de fortalecer la transferencia de conocimiento en España. El panorama de la inversión en ciencia española es oscuro, y el gobierno no sólo está ninguneando las protestas, sino que además parece que pasa al ataque como el propio Nuño explica en “El Gobierno gastará 1,5 millones de euros en auditar las ayudas concedidas a científicos desde 2004”. Es decir, no sólo van a continuar desoyendo las peticiones de mayor financiación de los investigadores, sino que les van a auditar para ver si se están gastando el dinero correctamente. Parece que los científicos no están muy contentos con el gobierno, pero el gobierno tampoco con los científicos. Veremos hasta qué punto se recrudece la batalla.

- Pere Estupinyà

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