(English intro to Spanish lang post) It’s a mystery why the New England Journal of Medicine published the silliest study correlating a country's chocolate consumption with chances to win a Nobel prize. The study even suggests that Nobel Panel may have a "patriotic bias" because according to its consumption of chocolate, Sweden should have produced only 14 Nobel price winners yet it had 32. We’ve seen three different reaction in the Spanish speaking press: 1) the majority of serious outlets have simply ignored the study, 2) Some have joked about it and compared to other associations like sun spots and male depression, and 3) many reporters took it seriously, they bought the flavonoid’s argument, and without any critical spirit they told their readers that “eating chocolate increase the possibilities of winning a Nobel prize”.
On the serious side, we’ve found many other stories related to the Nobel prizes. Like one that features a Uruguayan scientist in Gurdon’s institute, or a very extensive review about stem cells in Argentina. Also, Science published a paper about a huge accumulation of magma in the middle of the continental crust at the border of Argentina, Bolivia and Chile. We’ve read some stories in the local newspapers, but for the moment all give information from wires and don’t include views from local geologists. El Comercio (Ec) publishes a really good special document about breast cancer in Ecuador, and a very well balanced story about genetic modified crops and food in the country.
No deben ser periodistas los redactores que se han tomado en serio la investigación asociando consumo de chocolate a mayor posibilidad de ganar un premio Nobel. Un periodista tiene espíritu crítico y duda de lo que le cuentan. Lo hacen frente a políticos o entrenadores de futbol, pero luego llega el estudio “científico” más chorra que te puedes imaginar, y como bobalicones empezamos a titular que “Chocolate mejora opciones de ganar un premio Nobel” (La Razón). Merece la pena decir que la mayoría de periódicos serios no han hecho caso de la sandez. Y esto refleja el nivel de cada cual.
Dos cosas. Primera: cierto que el estudio está publicado en el New England Journal of Medicine, que es de las más prestigiosas que hay. Ahora un poquito menos. Y cierto que el autor dice que sólo ha establecido asociación, y que no sugiere causalidad. Pero esta asociación también podría encontrarse con compra de relojes de lujo, o muchos otros factores. Él no propone que chocolate y nobel estén asociados por un tercer factor como mayor poder adquisitivo, sino que de verdad propone que los flavonoides del chocolate son capaces de mejorar el rendimiento cerebral medio de la población hasta el límite de generar más Nóbeles. Soberana estupidez, con lo diversa que es la dieta humana. Que mire consumo de pescado y vea si se cumple. Pero es que además, el estudio observa que Suecia tiene más nóbeles de los que le pertoca por consumo de chocolate, y se atreve a sugerir que eso indica favoritismo hacia sus científicos. Segundo comentario: si quieres hablar de este estudio porque sabes que te generará muchas visitas, sólo hay una manera de hacerlo; en broma. Pero tomártelo en serio debe hacerte sentir ridículo.
Nos gusta por ejemplo el tono de El Universal (info de AP) “Vinculan chocolate con premios Nobel”, que empieza con un “créase o no” que ya genera alerta en el lector, a quien en seguida advierte que no es un estudio revisado por pares sino una simple nota. También El Comercio (Perú) “Los países con mayor consumo de chocolate producen más premios Nobel”, quienes a parte de un titular demasiado aseverativo, en el texto en seguida se lo toman a broma con un “redoble de tambores, por favor:”, lo definen como “una idea absurda”, y que los científicos también han encontrado “vínculos que pueden ser reales pero sin sentido” entre cigüeñas y nacimientos o manchas solares y depresión masculina. Patética la nota “A más chocolate, más premios Nobel” de El Mercurio, la de Milenio “A mayor consumo de chocolate en un país, más premios Nobel”, el Nacional “Comer chocolate ayuda a ganar el Nobel”, o incluso BBC Mundo “Comer más chocolate, ¿el secreto para ganar más premios Nobel?”, que por mucho que añada la interrogación en el texto le da más credibilidad de la que merece. El Tiempo (Bogotá) lo tenía incluso destacado en portada de su sección vida de hoy (foto de post), con enlace a esta lamentable nota de ADN. Punto negativo también para Muy Interesante.
Sin dejar los Nóbeles de esta semana, muchos enfoques se han repetido en los últimos días. En un punto más original podemos destacar por ejemplo a Cromo entrevistando a una uruguaya en el laboratorio del premio Nobel de Medicina, explicando cómo fueron los primeros momentos al enterarse. Gurdon no lo explicó hasta terminar su reunión semanal de los lunes. En Clarín y por medio de Valeria Román “Un premio a la esperanza: Nobel de Medicina para dos hallazgos sobre células madre” sacaron varias notas que ocuparon 3 páginas enteras de la versión impresa del diario. En ella se revisa sus problemas de seguridad pero potencial futuro, la controversia histórica con las células madre, o porqué fue tan valiosa la aportación de Yamanaka y Gurdon: cambiaron la manera de pensar. Curiosa también la nota de El Universal, aprovechando para recordar a algunos de los muchos genios que se quedaron sin Nobel.
En otro orden de temas, la revista Science publicaba un artículo sobre una nada habitual acumulación de magma bajo la corteza terrestre justo en la frontera entre Bolivia, Chile y Argentina. No es peligroso para la población local, pero el fenómeno puede dar muchas pista sobre la formación de grandes calderas y volcanes. Hemos visto correctas notas en El Mercurio, La Tercera, o La Razón. Son con la información básica de agencias, pero por lo novedoso del tema sería bonito que se profundizara también con aportaciones de investigadores locales. Y terminamos en Ecuador, donde esta semana hemos leído varias buenas notas en El Comercio. La más reciente es de Natalia Rivas “Tocarse no basta contra el cáncer de seno” que complementa otra “una clínica para los dolores femeninos” formando un muy buen especial sobre el cáncer de mama y la importancia de su prevención. También queremos destacar la nota sobre transgénicos de Jaime Plaza “¿La semilla modificada es un peligro?”, quien logra algo muy poco habitual en un tema como este: ser equilibrado. Jaime da voz a quienes consideran que los GMO son casi como venenos, pero replica con la falta de evidencias y argumentos contrarios. Plantea muy bien la situación del país, el reciente estudio francés alertando de toxicidad que posteriormente fue criticado por la UE, da un repaso histórico a la producción transgénica, y termina ofreciendo un genial gráfico con los datos más relevantes. Muy buen trabajo.
- Pere Estupinyà

